Shin Godzilla | Godzilla Resurgence
Hideaki Anno, Shinji Higuchi. Japón (2016)
Estreno en España en enero de 2017

Japón. Una enorme criatura emerge del mar y se adentra en la civilización. Tras unos minutos de desconcierto, el gobierno se pone a trabajar, de forma extremadamente metódica, para atajar el problema y para averiguar qué es ese monstruo. Shin Godzilla es la narración de todo este trabajo gubernamental.

La única película de la extensa saga de Godzilla que había visto antes que esta era la americana de 2014, un film con pocas escenas interesantes que pudieran salvar el resto del metraje, un par de horas que no pasan de entretenidas. Así pues no sabía a qué me enfrentaría con esta nueva revisión de mito, japonés de nuevo. Y ya os digo desde aquí que esto SÍ es lo que quiero cuando veo películas de monstruos. Yo creo que lo que más choca es el aspecto de este Godzilla, cuya forma inicial es de lo más ridícula (aunque imponente, no os recomiendo poneros en su camino) pero que luego va evolucionando hasta convertirse en un monstruo que se ajusta más al que está en el imaginario popular. Las escenas de lucha son magníficas, las armas que tiene Godzilla para defenderse (la mejor defensa es un buen ataque, you know) del gobierno son sencillamente alucinantes y todo el (poco) rato que el monstruo aparece es un goce.

Pero como suele pasar en este tipo de películas de catástrofes, Shin Godzilla centra su focalización en la respuesta humana. Esta vez se prescinde del pueblo, con una cámara centrada en, como decía antes, todo el proceso gubernamental. Y digo proceso y no gobierno sin más porque gran parte de la película son ágiles conversaciones entre ministros y delegados mientras caminan por pasillos y piden autorización para realizar X o para contactar con Y. Sí, al principio resulta raro. Confuso. ¿Cuándo van a hacer algo y se van a dejar de burocracia? Bien, paciencia: hacen cosas (pero la burocracia que no falte). La parte más interesante de todo este proceso es la investigación y cómo se lleva a la práctica, pero es curioso porque todo este paseo, la conversación, la gente pensando y pasándose papeles… es entretenida. Mucho, de hecho. Resulta ameno ver cómo fluctúan entre la confianza y el desánimo absoluto, así como la forma que tiene la película de presentar ocho millones de personal del gobierno, algo chocante pero que le saca una sonrisa al espectador (sobre todo cuando pasamos por tercera vez por el pasillo de la quinta planta de la residencia del primer ministro, en esta ocasión con nuevos acompañantes).

Mención aparte, claro, a ese terrible campo de nabos que supone el reparto de esta película. Estará todo lo basado en la realidad que queramos, pero de los 14 ministros de estado actuales de Japón, unas cuatro* son mujeres (una de ellas es Ministra de Gestión de Desastres); me imagino que esta cifra será mayor en los estamentos inferiores. En cambio, en Shin Godzilla aparecen tan solo tres mujeres (que hablen). A las tres se las ve muy avispadas, en eso no tengo queja, pero en serio, ¿tres de más de cincuenta?

Esta distribución tan poco paritaria del reparto es lo único que no me gustado de una película que, por lo demás, es entretenida, interesante, presenta una mitología muy curiosa (me refiero a toda la idea de Godzilla como reencarnación de Dios) y tiene una serie de escenas maravillosas acompañadas por una banda sonora alucinante. Se estrenará el 27 de enero del 2017 para quienes leáis desde España, así que apuntadlo en vuestras agendas para disfrutar de dos horas grandiosas. Yo por mi parte me pongo a curiosear entre las distintas producciones de Godzilla a lo largo de la historia a ver qué me apetece ver.

*Esto lo he estado mirando en Wikipedia, el número puede variar por falta de actualización de la página. No tengo ni idea de Política Japonesa™, si hay algún experto en la sala que quiera corregir, adelante.

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